Sin una habitación propia

Sin una habitación propia es un proyecto ar´tistico que convierte el salón doméstico —tradicionalmente asociado a los cuidados, la crianza y la disponibilidad femenina— en un espacio crítico y de producción artística. El proyecto parte de una experiencia autobiográfica: la dificultad de encontrar tiempo, espacio y condiciones materiales para crear en el contexto de una maternidad en solitario.

El título remite al ensayo Una habitación propia, de Virginia Woolf, y traslada su reflexión sobre independencia económica y espacio propio al ámbito de la creación artística contemporánea, transformando la sala de estar en un lugar de acción artística y reflexión feminista.

En el proyecto invito simbólicamente a mi casa a distintos artistas —de reconocido prestigio internacional— para colaborar en las labores domésticas y de cuidado que condicionan mi tiempo de creación, mientras algunas de sus obras más conocidas son reinterpretadas e intervenidas por mi hija. La propuesta plantea así una pregunta central: ¿qué habría pasado si esos artistas hubiesen creado con niños a cargo?

Desde esta perspectiva, se cuestiona la figura androcéntrica del artista autónomo, disponible y desvinculado de los cuidados. Frente a ese modelo, propone pensar la creación desde la maternidad, la interdependencia y las condiciones materiales que hacen posible —o dificultan— producir obra.